LA MISIÓN QUEDÓ CUESTA ARRIBA

Así de simple, porque la ventaja que consiguió Peñarol en Uruguay por dos goles a cero significó que la UC tenga que luchar el doble por tratar de meterse en la semifinal de la Copa Santander Libertadores. Dos errores marcaron un partido donde la UC fue dominador y tuvo la pelota, pero careció de gol. Ahora hay que girar la página y pensar en el Clásico con la U el próximo domingo.

Las horas terminaron por confirmarnos lo que desde Santiago ya se anunciaba. En el once de Universidad Católica y ante la ausencia del defensa central David Henríquez y un contundido Adán Vergara, la lógica le daba ventaja a Alfonso Parot y así no más fue porque conformó la dupla de centrales con Hans Martínez.

Despejada la duda el equipo Cruzado formó con Paulo Garcés en el pórtico, Valenzuela por derecha, los mencionados Martínez y Parot por el centro, Eluchans por izquierda, Ormeño y Silva en el medio para el quite. Meneses, Costa y Cañete en la salida y un incombustible Lucas Pratto en el ataque.

El primer tiempo arrancó como han sido los juegos de visitante de Católica en esta Copa Santander Libertadores. El cuadro de Peñarol con todo en pos de la apertura de la cuenta, pero la UC controlaba bien e incluso comenzó a dominar hasta cerca de los 30 minutos de la primera etapa.

Buen partido hacía la defensa que controlaba sin mayores riesgos los avances del cuadro uruguayo, bien también en la contención Jorge Ormeño y Francisco Silva; mientras que para la salida se asociaban Cañete, Meneses y Tomás Costa. Lucas Pratto arriba en lo de él, luchando y peleando cada balón que le mandaban.

Sin embargo el cuadro local lentamente comenzó a calentar motores en el mediocampo y sus volante comenzaron a llevar peligro al área de la UC, pero Católica seguía controlando sin problemas. Sin embargo llegaría la jugada fatídica de la primera parte y Universidad Católica veía como el cuadro uruguayo pasaba arriba en la cuenta.

Minuto 36 de partido y una acción que no revestía mayor peligro terminó por darle la ventaja al elenco local. Urretavizcaya mandó un centro desde la izquierda que llegó hasta el punto penal, allí se estorbaron Paulo Garcés y Hans Martínez lo que significó que el arquero perdiera la pelota para que Juan Manuel Olivera puntera el balón y decretara el uno a cero. Feo el gol, pero valió igual.

Católica sintió el golpe y demostró desorientación a partir de ese minuto. No hubo más alianzas y el juego colectivo se diluyó en el cuadro de Pizzi. El campeón chileno dejó que pasaran los minutos en un primer tiempo muy extraño y que tuvo como corolario la apertura de la cuenta en una jugada infausta del fondo cruzado. Al descanso la UC se fue con desventaja de cero a uno.

La conversación en el camarín sirvió porque la visita salió con todo a tratar de igualarlo. Pratto y Eluchans lo tuvieron en el cuadro de la franja, pero nada; luego vino el ingreso de Felipe Gutiérrez que reemplazó a Francisco Silva, la idea era que el fútbol llegara con mayor fluidez arriba y la prueba de ello fue que en el minuto 60 a Lucas se lo sacaron de la línea.

Esa jugada marcaría buena parte de la segunda mitad. Porque Católica buscaba el gol, pero Peñarol seguiría siendo amenaza. En la UC ingresaría, ya bien entrado el complemento, Pablo Calandria por Marcelo Cañete y si hubiera sido por insistencia, a esa altura la UC ya lo merecía.

El tercer cambio en Universidad Católica llegaría con el ingreso de Francisco Pizarro que ingresó por Fernando Meneses, pero esta historia no nos ofrecería un final distinto al que se plasmó desde el minuto 36 del partido si no hasta el final cuando el local conseguiría una ventaja complicada de revertir. Corría el minuto 93 y la suerte se volvía adversa otra vez.

¿Por qué? Porque luego de una mala salida de Paulo Garcés que perdió la pelota, el volante Martinuccio la empujó y puso el dos a cero final que significó que ahora los uruguayos viajen con esa ventaja a Chile y le metan presión a Católica que tendrá que marcar dos goles y tratar de no recibir ninguno recién para ir a la tanda de los penales. La misión suena compleja, pero no imposible y esta historia culminará en Santiago.

Universidad Católica retornará este jueves a las 21:45 horas a Chile y el viernes se juntarán a entrenar en San Carlos de Apoquindo, es que a la vuelta de la esquina hay otro desafío mayúsculo. El domingo el cuadro Cruzado enfrentará como local en el Estadio Nacional a Universidad de Chile. Católica sabe que allí también hay intereses porque un triunfo clasificará al equipos a la Sudamericana.

Fuente: Cruzados.cl

Señores, porque una caída no significa nada,
en San Carlos damos vuelta el resultado!

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Acerca de AlexSandovalM

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